jueves, 9 de mayo de 2013

Teoría de la Mente

La Teoría de la Mente es la capacidad de atribuir pensamientos, creencias, sentimientos e intenciones a otras personas. 

En personas con Síndrome de Asperger (Valdez, 2001), observamos que muchas de las dificultades que presentan están vinculadas con los fallos en competencias mentalistas, entre las que podríamos mencionar:


  • Dificultades para relacionarse con iguales.
  • Falta de sensibilidad a las señales sociales.
  • Alteraciones de las pautas de relación expresiva no verbal.
  • Falta de reciprocidad emocional.
  • Dificultades para comprender intenciones ajenas y especialmente “dobles intenciones”.
  • Dificultades para interpretar enunciados no literales o con doble sentido.
  • Limitación importante en la capacidad de adaptar las conductas sociales a los contextos de relación.
  • Dificultades para saber “de qué conversar” con otras personas.
  • Dificultades para producir emisiones relevantes a las situaciones y los estados mentales de los interlocutores.

No he encontrado ninguna prueba estandarizada que evalúe la teoría de la mente, así que cuando realizo una valoración diagnóstica utilizo materiales que me he ido construyendo a lo largo de los años. Creencias falsas de primer y segundo orden, tareas de creencia-deseo, etc.
Con los niños utilizo marionetas, muñecos, viñetas que he ideado...

Con los adultos uso historias que he ido tejiendo poquito a poco... Actividades en las que está en juego la literalidad del lenguaje, etc...

Me encantaría compartir experiencias con otros profesionales, así que cuando vi este curso anunciado, no me lo pensé:


 ¡Lo estoy deseando!
 

viernes, 3 de mayo de 2013

Grupo de trabajo virtual

Por primera vez participo en un grupo de trabajo virtual. Tengo el placer de hacerlo con Isa Arcas Martinez, Mabel Freixes, Lola Garrote, Violeta Balderas, Ana González Sanchidrián, Nuria Hernando, Maria Román, Silvia Tehan y Anabel Cornago. Cada semana trabajaremos un tema relacionado con la Teoría de la Mente. Aquí os presento la primera entrega: SIMULACIONES


 


Está claro que lo mío no es el dibujo....

miércoles, 1 de mayo de 2013

Un teatro que favorece la diversidad de capacidades

El sábado iba hacia un curso. Me puse la radio en el coche y escuché cómo hacían publicidad a una obra de teatro que se ha estrenado en Madrid en la sala Cuarta Pared. La obra se llama "Mi piedra Rosetta". Se trata de un proyecto escénico y social como es atender a la diversidad de capacidades tanto de los personajes como del público.
Las funciones de Mi piedra Rosetta cuentan con herramientas de accesibilidad para que personas ciegas y sordas puedan disfrutar de la función teatral.

La obra fue estrenada el pasado 2 de diciembre con motivo del Día Internacional de las Personas con Discapacidad

Las herramientas de accesibilidad  son el subtitulado y la audio descripción (mediante herramienta UC3MTtitling, desarrollada por la Universidad Carlos III). Además, una hora antes del espectáculo, se realiza en el escenario una visita guiada touch tour para favorecer a las personas con discapacidad visual una mayor integración en la obra.

Formación...

El 23 y 24 de mayo asistiré en Barcelona al Curso de Pensamiento Social.

Por primera vez, Michelle García Winner viene a Barcelona para dar un curso de dos días de duración sobre el Pensamiento Social.
El Pensamiento Social es un término acuñado para describir una nueva metodología basada en enseñar a los niños a comprender el funcionamiento de la parte social del cerebro y en explicar por qué se esperan ciertas habilidades sociales específicas, antes de enseñar al estudiante a hacer la habilidad social.

En este curso los participantes aprenderán a:

-Comprender el funcionamiento de nuestro "cerebro social". 
-Descubrir una serie de estrategias dirigidas a ayudar directamente a los estudiantes a aumentar su capacidad de "pensar socialmente".
-Mejorar el rendimiento ante los problemas de aprendizaje.
 
El 21 y 22 de junio, Attem organiza el curso "Alteraciones en los mecanismos de interacción social", el programa es una pasada y los ponentes más todavía. Si queréis matricularos podéis hacerlo aquí. 
Yo me matriculé ayer mismo, es un lujo asistir a una formación así ¡y en Valencia!
 

  

domingo, 28 de abril de 2013

Testimonio de un joven con asperger

Evalué a J en el verano de 2011. Después comenzamos a trabajar en terapia. J es una gran persona de la que he aprendido mucho.

El año pasado le pedí que me acompañara a una de las sesiones de difusión sobre el Síndrome de Asperger. Le sugerí que contara su experiencia, sus sentimientos, lo que él quisiera transmitir.... Esto fue lo que escribió....




Si bien el síndrome de Asperger es algo con lo que se nace, yo no he tenido un diagnóstico “oficial” hasta los 25 años. Ya desde la niñez, mis padres apreciaban en mí una cierta “fijación” por algunas cosas en particular (en mi caso, una obsesión desmesurada por los coches, las carreteras y el automovilismo). Les sorprendía la enorme capacidad que tenía para reconocer un determinado modelo a partir de detalles tan nimios como un simple faro o retrovisor. Al mismo tiempo, en lugar de ir al parque o la plaza a jugar con mis compañeros de clase, mi principal forma de ocio era quedarme en casa jugando con mis cochecitos o mis videojuegos de carreras o dibujando ciudades y carreteras. Otros temas que me interesaban (e interesan) mucho son la geopolítica internacional  las noticias en general (leo el periódico desde que tenía siete años) y los videojuegos (sobre todo, de carreras, estrategia y gestión).

Sin embargo, en el ámbito social, las cosas eran de otra manera. Mi carácter hacía que no supiera controlar ni identificar cuándo mis compañeros dejaban de prestarme interés en una conversación, lo que provocaba que acabaran rechazándome por “pesado” o “extraño”. Por otra parte, mis intereses se centraban en temas que, o bien estaban fuera del alcance de su comprensión (la guerra de Bosnia, por ejemplo), o que, por entonces, eran muy minoritarios (competiciones del motor). Además, pese a que era capaz de entender, por ejemplo, algo tan complicado como el funcionamiento de un motor o un videojuego de gestión, no entendía algo tan sencillo como las relaciones sociales. A menudo, en mi lugar de veraneo, cuando mis amigos venían a buscarme yo rechazaba la oferta por encontrarme inmerso en un libro o en la lectura del periódico. Esto, que para mí resultaba lo más natural del mundo, erosionaba las relaciones con mis amigos, y mis pobres padres, pese al empeño que ponían, tenían que asistir a numerosos fracasos míos de hacer amistades. Otro factor que no ayudaba en absoluto es que, como el síndrome también causa dificultades en el ámbito motor, era muy “torpe” haciendo cualquier deporte y ello provocaba las burlas de mis amigos y, por descontado, siempre me quedaba de los últimos a la hora de elegir equipos.

Cuando tenía 10 años, fui seleccionado para entrar en el Colegio xxx. Esto provocó una pequeña “rebelión” por mi parte, puesto que no quería, bajo ningún concepto, cambiar de rutina y colegio (si bien hoy, 16 años después, agradezco inmensamente a mis padres el haberme presentado a las pruebas y todo su esfuerzo). Un poco más tarde, la adolescencia llegó y, con ella, como a cualquier otra persona, todas sus inquietudes, anhelos… y problemas. Si ya es difícil ser un adolescente, imaginaos lo que es serlo con el síndrome: en el colegio, era uno de los blancos de los “populares” para sus burlas y humillaciones. Además, si ya de por sí era una persona poco sociable, todo ello contribuyó a hacerme un poco más huraño: salía escasas veces por las tardes/noches a relacionarme con mis compañeros. Afortunadamente, mis compañeros me tenían mucho respeto por sacar buenas notas (ya sé que es raro, pero el Colegio xxx es un poco peculiar) y, por supuesto, no todos ellos se dedicaban a “chincharme”, llegando a hacer un pequeño grupo de amigos que compartíamos algunos intereses. En este grupo, todos me percibían (y me lo decían abiertamente, pero sin ánimo de ofender) como “raro”: decían que hacía comentarios “fuera de contexto” o introducía temas sin sentido de cuando en cuando, pero, sin embargo, me respetaban. Paralelamente, no bebo ni fumo, otro aspecto que aumentaba mi condición de “raro”. De mis experiencias con el sexo opuesto de entonces… no voy a decir ningún calificativo. Si no sabía ni entablar una conversación normal con un chico, imaginaos con una chica. Aquí, para acabarlo de rematar, existe otro inconveniente: como me cuesta entender el lenguaje corporal, había dos situaciones posibles: o bien le estaba cansando y yo no me daba cuenta o le estaba gustando y… tampoco me daba cuenta. Esto, claro, me causaba una enorme frustración personal y malestar… pero, al menos, lo compensaba con el hecho de ir bien en el colegio (el “sentido del deber”).

Llegaron los 18: mayoría de edad, Selectividad y Universidad (además del anhelado carnet de conducir, que obtuve a la primera). Escogí la carrera xxxs por diferentes motivos (entre ellos, que me encantan las carreteras). La Universidad me proporcionó una oportunidad para empezar “de cero” en el terreno de las amistades (pese a que algún compañero de clase también entró y, por supuesto, mantuve el contacto con ellos). Hice nuevos amigos con los que compartí experiencias, buenos (y malos) ratos, equipo de fútbol… pero no os creáis que en muchas ocasiones. No socializaba en exceso. Mi trastorno no me ha supuesto ningún impedimento en el plano académico y conseguí, a lo largo de mi estancia en la carrera, una beca para colaborar con un Departamento y unas prácticas en empresa que exigieron superar el siempre difícil trago que es una entrevista de trabajo, culminando en mi Proyecto de Fin de Carrera por el que obtuve una calificación de Matrícula de Honor y numerosos elogios por parte de mi tutor. 

Como ya os he dicho antes, el diagnóstico me llegó con 25 años. Las sospechas de mis padres comenzaron a aflorar cuando tuve un sobrino pequeño al que se le diagnosticó el síndrome (si bien, él lo tiene de una forma más marcada) y me conminaron a ir a la Asociación para elaborar un diagnóstico. Éste me ha proporcionado “respuestas” a ciertos comportamientos que he mostrado “inconscientemente” desde muy pequeño y que mis familiares y amigos achacaban al mero hecho de ser yo “peculiar”. La terapia de habilidades sociales me está permitiendo identificar comportamientos “erróneos” y corregirlos. Quizá haga ahora ciertas cosas “por convención”, es decir, “porque es la costumbre” y me han “enseñado”, a diferencia de vosotros, pero soy capaz de comunicarme mejor. El hecho de tener el síndrome no me hace ni peor profesional, ni peor persona: sencillamente, me hace diferente.

martes, 23 de abril de 2013

Un buen viernes

El viernes por fin pude conocer el colegio Escuela 2, del que tanto había oído hablar. No me defraudó en absoluto, profesionales 100% implicados y que luchan día a día por sus alumnos.




Me reuní con Rosa, psicóloga y con Mª Dolores, maestra de pedagogía terapéutica. En la asociación tenemos algún niño escolarizado en ese cole y nos gusta coordinaros con los centros escolares donde están matriculados nuestros niños.


La mañana no pudo acabar mejor, realizando una sesión informativa en el CP Ausias March de Mislata.



Los maestros estuvieron muy interesados en el síndrome de asperger y en las estrategias que se pueden llevar a cabo en el aula cuando hay un alumno con este trastorno.

martes, 2 de abril de 2013

Día Mundial de Concienciación del Autismo

Hoy 2 de abril es el Día Mundial de Concienciación del Autismo. Tengo la suerte de trabajar con niños, jóvenes y adultos con Trastornos del Espectro Autista... Es un privilegio y una lección de vida. Hoy es un día azul..